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Dedica un momento a pensar en todas las comunidades a las que perteneces que hacen tu vida más rica: un club de lectura, un grupo de apoyo o, incluso, una asociación de vecinos. Todas ellas cuentan con personas atentas y encantadoras que se hacen cargo de la organización y que consiguen acercar a los miembros que las componen.

Liane es una Superhost de Pasadena, California, con un don especial para crear lazos entre las personas de su entorno. El año pasado, fue galardonada con el premio de la comunidad en los Host Awards del Airbnb Open de París. Los anfitriones de su ciudad la habían nominado en reconocimiento a la gran labor que hace para mantenerles unidos.

Cuando Liane empezó a alojar a huéspedes en 2011, decidió ponerse a buscar a otros anfitriones de su zona. Echó un vistazo a los anuncios publicados en Pasadena, se puso en contacto con una treintena de anfitriones de la ciudad y consiguió organizar un encuentro con todos ellos.

Antes de que se marcharan a casa, a uno de ellos se le ocurrió preguntar cuándo les vendría bien a todos quedar de nuevo. Eligieron una fecha y, a partir de ese momento, se creó oficialmente un grupo de anfitriones que todavía hoy sigue reuniéndose.

Con el tiempo, el grupo acabó adoptando algunas costumbres. Por ejemplo, «todos los meses, organizamos una cena en casa de alguien y cada uno trae algo de comer o de beber», nos comenta Liane. Gracias a este tipo de encuentros, han conseguido que el grupo tenga actualmente el doble de anfitriones que cuando empezaron.

Gracias a su experiencia como anfitriona y a sus viajes con Airbnb, Liane ha hecho decenas de amigos. En las evaluaciones que recibe, sus huéspedes cuentan que «hace todo lo posible y más para que las personas que se quedan en su casa tengan una estancia inolvidable». Liane gestiona sus anuncios con la ayuda de su pareja, Garry, con quien también comparte su amor por la fotografía, la escritura y los viajes.

Liane y Garry utilizan mucho la red de metro y trenes de Los Ángeles, así que siempre están dispuestos a echar una mano a sus huéspedes para ayudarles a planificar una estancia en la que no tengan que coger el coche. Una de las cosas que hacen para ello es regalarles un billete de transporte para su primer trayecto. «Nos encanta viajar y llevamos haciéndolo muchos años. La experiencia que hemos adquirido como viajeros nos sirve a la hora de pensar como anfitriones», afirma Liane. «Para nosotros, es un placer compartir con nuestros huéspedes todo lo que sabemos acerca del barrio, Pasadena y Los Ángeles».

Como organizadora de su grupo de anfitriones, Liane se ocupa de planificar reuniones y de mantener informados al resto de los miembros acerca de cuestiones importantes sobre el barrio. Según ella, la confianza y la colaboración son los cimientos sobre los que debe asentarse una comunidad de anfitriones para funcionar bien. Además, opina que, cuando se establecen lazos de amistad como ocurre en la suya, los grupos ofrecen un gran apoyo a las personas que los integran.

«Cuando les conoces más a fondo, al final acabas hablando sobre otros aspectos de tu vida», nos explica. «Para mí, esta comunidad es como mi familia».