A medida que Airbnb ha ido creciendo y expandiéndose durante su primera década, los anfitriones han ido innovando, siempre con el mismo espíritu acogedor que los caracteriza, para encontrar nuevas formas de alojar huéspedes y ofrecerles una gama cada vez más amplia de espacios entre los que elegir.

Desde los sofás cama hasta las casas en un árbol, pasando por las islas privadas, han sido diez años de «primeras veces» en Airbnb. Hemos encontrado a los anfitriones pioneros en anunciar algunos de los diferentes tipos de alojamientos que ahora son tan habituales en Airbnb.

 

El primer alojamiento entero

Para Sara France, fotógrafa profesional, todo empezó cuando la contrataron para realizar una sesión de fotos a jóvenes emprendedores. Uno de ellos era Joe Gebbia, cofundador de Airbnb. Lo conoció en su apartamento de San Francisco, el primer alojamiento de la historia anunciado en Airbnb, y se pusieron a hablar.

«Joe acababa de poner en marcha Airbnb y me envió el enlace a su nueva web para que le echara un vistazo», explica Sara. «¡La idea me encantó! Siempre me ha gustado tener huéspedes en casa y conocer gente nueva. Era joven y, además, me atraía la flexibilidad de poder disponer de la habitación cuando me hiciera falta y de no tener un compañero de piso permanente».

Más tarde, Sara pasó de anunciar una habitación en su casa a convertirse en la primera anfitriona en publicar un alojamiento entero. En ambos casos ha tenido la oportunidad de conocer a las personas que se han hospedado con ella.

«Cuando alquilaba una habitación, pude conocer a los huéspedes que se quedaban más tiempo y era increíble», añade. «Desde que anunciamos la casa entera, me hace mucha ilusión cuando nos dejan una nota contándonos qué tal les ha ido la estancia».

Una década más tarde, Sara tiene un niño de 3 años y se centra en acoger a más familias en su casa de San Diego, por eso destaca que es perfecta para ellas en el título del anuncio.

La mayor satisfacción es ver que los hijos de nuestros huéspedes disfrutan de los juguetes y el dormitorio de mi hija. Saber que les facilitamos un poco el viaje resulta muy gratificante, sobre todo teniendo en cuenta lo difícil que puede ser salir con niños.

Sara France, anfitriona

Tiene una casa a prueba de niños, totalmente equipada para que no les falte de nada, como baberos, juguetes de baño, trona, cambiador, cuna, monitor de bebés y «más juguetes de los que los niños pueden utilizar».

Es como si, en cierto modo, los huéspedes fueran parte de la familia. Inspirada en su carrera fotográfica, a Sara se le ocurrió facilitarles una Polaroid para animarlos a hacer fotos y dejarlas en el libro de visitas acompañadas de una nota. Algunos han salido a cenar con ella o se han quedado durante semanas, casi como compañeros de piso temporales. Una vez, mientras su abuela estaba en la ciudad, se alojaba con Sara un huésped con «el perro más dulce del mundo, Cash».

«Mi abuela aún guarda la foto con Cash y nuestros perros enmarcada en su casa», recuerda Sara. «Es realmente una comunidad. No podría haber tenido más suerte: me han premiado con un millón de historias increíbles de bondad, consideración y generosidad».

 Ha habido muchas más «primeras veces» en estos primeros diez años de Airbnb. Estas son algunas de las más especiales que siguen activas en Airbnb hoy en día:

El primer anuncio único

Algunos de los alojamientos únicos de Airbnb son tan míticos que han servido de inspiración para las salas de reuniones de las oficinas de Airbnb en todo el mundo. Mushroom Dome Cabin, en Aptos, junto a Santa Cruz, en California, fue el primer alojamiento único que se publicó en Airbnb en julio de 2009. Desde entonces, el loft con cúpula geodésica de Kitty Mrache, con terraza y claraboyas rodeadas de árboles, suma más de 1100 evaluaciones.

He conocido a gente estupenda de todo el mundo, lo cual no habría sido posible sin Airbnb. Algunos de nuestros huéspedes, especialmente los europeos, nunca han visto un colibrí, y vienen aquí a observarlos de cerca. Los pájaros revolotean por los comederos, así que los pueden admirar desde muy pocos metros de distancia.

Kitty Mrache, anfitriona

Es tan popular que incluso sus hijos tienen que reservar para quedarse una noche.

El primer Open Home

Cuando el huracán Sandy azotó Nueva York, algunos residentes tuvieron que evacuar sus casas y no pudieron regresar en días o semanas. Shell Martínez decidió hacer algo al respecto: puso gratis el anuncio de su loft en Brooklyn en Airbnb para que las personas afectadas lo tuvieran a su disposición. Este gesto inspiró a más de 1400 anfitriones de Airbnb que también abrieron las puertas de sus hogares a quienes más lo necesitaban tras la tormenta.

«A veces la gente no se relaciona mucho con los demás en Nueva York y puedes sentirte aislado», opina. La comunidad entró en su casa el día que se lanzó a dar cobijo a los evacuados y, desde entonces, sigue intentando crear ese sentido de comunidad reuniéndose con huéspedes y amigos para almorzar los domingos.

Desde 2012, más de 11 000 personas de 52 países han ayudado a miles de desplazados, miembros de los servicios de emergencia y refugiados que buscan cobijo temporal a través de nuestro programa Open Homes.

 

La primera habitación compartida

 Las habitaciones compartidas son los orígenes de Airbnb. Airbnb nació cuando Brian Chesky y Joe Gebbia anunciaron que disponían de tres colchones inflables en el salón de su apartamento de la calle Rausch, en San Francisco, hace más de una década. Hoy en día, las habitaciones compartidas siguen siendo una buena opción para los viajeros con un presupuesto más económico y quienes buscan una experiencia más social en sus viajes. Una de las habitaciones compartidas que más tiempo lleva disponible en Airbnb está en el apartamento de Ami Greener, en Adams Morgan, un barrio de Washington D. C., e incluye sábanas y toallas limpias, café, desayuno y, por supuesto, una cocina totalmente equipada. Además, Ami les acompaña en un recorrido por el barrio y les da consejos sobre las opciones para disfrutar de la ciudad por la noche.

 

La primera habitación privada

 También en Washington D. C., Heather Pupavac anunció la primera habitación privada en Airbnb en diciembre de 2008. El cuarto de invitados de su casa victoriana en el barrio de Eckington todavía ofrece una cama «queen», acceso a un baño y una lavadora y secadora adyacentes, sábanas y toallas limpias, y una selección de guías.

 

La primera isla privada

 Para aquellos que necesiten más espacio o privacidad que la que ofrecen una habitación privada o compartida, una isla privada como la que anunció Jack Solomon en febrero de 2010 es la opción ideal. Este terreno de 2 hectáreas situado en medio de un lago, a 32 km de Hartford, Connecticut, cuenta con cinco cabañas y una casa principal con un total de 19 dormitorios. Cada una tiene su propio muelle, terraza a la orilla del lago y una barca.

 Hoy en día, hay más de 1400 islas privadas disponibles en Airbnb.

 

El primer hotel boutique entero

 Sigue habiendo una primera vez para todo, incluso cuando ha pasado una década. A principios de este año, el Little Albion Guest House, en Sídney, Australia, se convirtió en el primer hotel que se puede reservar como alojamiento completo en Airbnb. Este nuevo y lujoso establecimiento de 35 habitaciones está situado en el moderno barrio de Surry Hills.

 El Little Albion Guest House es el sueño de todo amante del diseño: interiores impecables, acabados a medida y una envidiable colección de arte diseñada y elaborada por los propios dueños.

El Little Albion Guest House se ha desarrollado con la misma atención al detalle que aplicaría el propietario de una casa de ensueño. Queríamos responder a las necesidades de los huéspedes de hoy en día, que buscan «sentirse como en casa» cuando viajan. Ofrecemos una experiencia de bed & breakfast local auténtica, junto con los servicios y prestaciones de un hotel boutique de primera clase, además de la facilidad de reservar a través de Airbnb.

Paul Fischmann, fundador y director ejecutivo de 8Hotels