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Jan organiza la experiencia Clement Street Food Tour en el barrio de Inner Richmond, en San Francisco. Le encanta compartir su pasión por la historia de la ciudad y la cocina internacional tanto con habitantes del lugar como con viajeros de fuera de la ciudad en su barrio favorito. Con más de 10 años como anfitriona a sus espaldas, nos cuenta todos los secretos sobre cómo crear una experiencia única, sus estrategias para anticiparse a las necesidades de los viajeros y lo que ha aprendido en todo este tiempo.

¿Qué aportas a tu experiencia para que sea única? ¿Por qué tú y solo tú puedes organizarla?

Bueno, este tour es 100 % mío, con esto quiero decir que fue mi idea y que refleja perfectamente una profunda investigación y mi pasión por el barrio, así como mis buenas relaciones con la gente que tiene negocios en la zona y mi compromiso por probar hasta el último restaurante, incluso los puestos de comida callejera. Se lo he dedicado a mi hijo porque el autobús del colegio le dejaba justo en la mitad de mi ruta y siempre llegaba con un hambre feroz. Así que mi trabajo de investigación comenzó hace 10 años, a medida que íbamos probando todos los sitios que ponían comida en Clement Street. Fuimos tan concienzudos, que engordamos casi cinco kilos. ¡Todo como consecuencia del amor por mi hijo!

Otro aspecto que aporto a la experiencia es mi bagaje de 10 años como guía en San Francisco. Creo que puedo afirmar sin miedo a equivocarme que conozco la ciudad como la palma de mi mano, no solo Clement Street. Puedo sugerir otras cosas que les puedan gustar a los visitantes, como ver la última exposición de los museos de Young o el Legion of Honour, donde también soy guía, o recomendarles alguno de los tours de SFCityGuides, que también dirijo. Además, les puedo hablar de mis rutas favoritas de senderismo en San Francisco, donde resido actualmente, o en Marin, donde vivía antes.

Pero si hay algo que hace que mi tour sea realmente especial es mi enfoque. Hay un montón de rutas gastronómicas, pero creo que la mía es un poco diferente porque mi objetivo es que los que me acompañan vivan la historia de la ciudad a través de la comida. Y aunque lo más importante son los platos que degustamos, la comida en sí actúa como catalizador para reflexionar sobre la evolución del barrio y, por extensión, de la ciudad de San Francisco.

¿Cómo te aseguras de cumplir con las necesidades de los asistentes y cómo consigues que se sientan especiales?

Lo primero que hago cuando alguien se apunta a mi experiencia es enviarle un mensaje en el que describo la logística de lo que vamos a hacer y le pregunto si tiene alguna preferencia sobre la comida o alguna necesidad especial. Mi prioridad es que todo el mundo pueda disfrutar, así que procuro ceñirme al máximo a sus necesidades.

Cuando me contestan, la gente suele contarme si es una ocasión especial para ellos o las razones por las que han elegido mi experiencia, y eso me ayuda mucho. Cuando llegan, les hago unas cuantas preguntas y así rompo el hielo. Para mí es importante saber qué experiencias han tenido ya para poder evaluar qué hacer a partir de lo que me digan.

Mientras caminamos de restaurante en restaurante, intento hablar un poco con todos los viajeros. Conocerlos es una de las cosas que más me gustan de este tipo de experiencias.

¿Qué has cambiado en tu experiencia desde que empezaste?

De vez en cuando cambio los sitios que visitamos por varios motivos. El obstáculo más grande al que he tenido que enfrentarme es hacer coincidir los días y horarios de apertura de los locales con los de mi experiencia. Por otra parte, en las rutas gastronómicas es necesario lograr un equilibrio: por un lado, siempre queremos mostrar platos innovadores, exclusivos y deliciosos pero que a la vez no sean demasiado atrevidos ni supongan un reto demasiado grande para nadie. Por otro lado, no hay que perderse los sitios que están en boca de todos, pero también hay que incluir las joyas menos conocidas. Desde que empecé, han abierto sitios nuevos y he añadido algunos de ellos a la ruta. También he aprendido la importancia de enviar un recordatorio el día antes de la experiencia para dejar claros la hora de comienzo y el lugar de reunión.

¿Qué sabes ahora que te hubiera gustado saber cuando empezaste a organizar experiencias?

Al principio, tenía la idea de que la mayoría de los que se apuntaran a la experiencia serían de fuera de la ciudad. He tenido conmigo a personas de todo el mundo, viajeros que querían sumergirse en un barrio menos turístico, conocer los sitios a los que va la gente de aquí, pasar un buen rato y, por supuesto, comer. Sin embargo, me ha sorprendido la cantidad de habitantes de San Francisco que se apuntan con la intención de conocer mejor la historia y la arquitectura de la ciudad. También viene gente de otras comunidades de fuera de la ciudad, que están deseando ver el barrio como un habitante más. El otro grupo que me ha sorprendido es el de los propios residentes del barrio, que me llevan aparte durante el tour para decirme lo orgullosos que están de que la gente de fuera pueda disfrutar de sus lugares favoritos.

Lo que me resulta más gratificante es que los que ya han hecho la ruta me digan que han vuelto a los sitios que hemos visitado. Una tarde, estaba en mitad del tour cuando me encontré con un hombre que había participado en mi experiencia seis meses antes. Vive en el barrio, pero jamás había probado los sitios que visitamos durante el tour. Ahora es asiduo. Una viajera de Nueva York me dijo que, gracias a mi tour, cada vez que viene a San Francisco a visitar a su hijo mayor sabe dónde encontrar los mejores croissants, los mejores artículos para el hogar, etc. Un viajero de China me relató cómo recreó el tour para su hija adolescente. Y estas historias hacen que este trabajo realmente merezca la pena.