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Para Frans y Minck, dos holandeses que comparten su labor como anfitriones, cada viaje cuenta una historia. A veces, aquellas con los capítulos más sombríos también pueden regalarnos momentos de felicidad.

Cada año, en Airbnb Open, la comunidad reconoce la labor de anfitriones excepcionales eligiendo a los ganadores de los Host Awards. Frans se llevó el premio a la llegada inolvidable en 2015 por su forma de recibir a Raquel, que quedó marcada por la experiencia. Tras su viaje desde Brasil, Raquel tenía un dolor de espalda increíble, había perdido su dinero y no era capaz de encontrar el autobús que debía llevarla hasta casa de Frans. De repente, su teléfono empezó a sonar: fue entonces cuando se dio cuenta de que tenía a alguien con quien podía contar. Frans iba de camino a recogerla.

Aunque pueda parecer un gesto amable como cualquier otro, lo que marcó la diferencia fue la conversación que tuvieron durante el trayecto. Raquel se acuerda perfectamente: «Vino a buscarme al aeropuerto con una gran sonrisa y me dijo que la vida es demasiado bonita para preocuparse por cosas que realmente no son tan importantes». Frans le contó que, tras perder a su mujer en un accidente de tráfico, se enfrentó al reto de construir una vida nueva para él y su hijo de 11 años, Minck.

Al abrir su casa a los huéspedes de Airbnb, Frans pudo dejar su trabajo para pasar más tiempo con su hijo. Juntos, convirtieron su hogar en un espacio donde los viajeros pudieran sentirse en familia y, según el propio Frans, en el que conocer a nuevos amigos que llenaran de algún modo ese vacío irremplazable. A Frans le gusta que sus huéspedes estén cómodos incluso antes de llegar al alojamiento y, por eso, no es raro que vaya a darles la bienvenida al aeropuerto.

Hans' house

«Lo único que sé es que mirar el lado bueno de las cosas me ayuda», nos explica. Esa actitud es la que se respira en su hogar. Frans y Minck consiguen que los viajeros se sientan como en casa: desde las fotos familiares de la entrada hasta la curiosa tradición de invitar a los huéspedes a firmar la pared del baño.

Para Raquel, fue mucho más que una experiencia inolvidable: «Frans me descubrió que la vida puede ser maravillosa incluso cuando te suceden cosas terribles. Siempre digo que conocerle me cambió para siempre».

hans awards

¿El consejo de Frans para los anfitriones y la vida en general? «Mostrar una actitud abierta y comprensiva: conviene no olvidarlo nunca».