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Cuando Anabel tenía diez años, su abuela le regaló un pequeño telar. Años más tarde, después de completar sus estudios en diseño de modas y trabajar como diseñadora de prendas vaqueras, se dio cuenta de que su corazón pertenecía al arte de la elaboración textil: tejer, teñir y confeccionar telas a mano. Al principio, «no concebía esta actividad como una carrera profesional», pero durante el tiempo que pasó como diseñadora de vaqueros descubrió que necesitaba ampliar sus límites creativos. 

En la actualidad, organiza dos experiencias muy populares en Airbnb: un taller de teñido natural y una clase de tejido. El tinte natural es el arte de usar verduras, plantas, minerales y otros recursos naturales para teñir telas. Descubre cómo Anabel superó las dificultades que le surgieron al empezar y cómo conecta con los participantes de su experiencia al ayudarles a descubrir el maravilloso mundo de los tejidos.

Siglos de técnicas artesanales condensados en 3 horas

Tras decidir que su sitio no era la industria de la moda, Anabel comenzó a asistir a las clases de una pequeña escuela textil de Barcelona. Después de pasar un tiempo allí, se dio cuenta de que no necesitaba irse tan lejos de casa para seguir progresando en este arte. «México tiene una cultura e historia textiles muy ricas y pensé: “¿Qué estoy haciendo aquí?”». Así que decidió volver a México y continuar su formación allí.

Anabel quiere que aprender sobre el mundo de los tejidos sea accesible para los participantes de la experiencia. Recuerda lo difícil que le resultó aprender teñido natural porque las recetas de los tintes eran como secretos familiares que se transmitían de generación en generación. Además, los cursos con tintes naturales que encontraba exigían mucho tiempo. «En la mayoría de las clases, te dan 20 o 30 tintes diferentes para crear multitud de colores distintos». Una sola clase podía durar una semana o más. Anabel ha logrado condensar lo aprendido en esos largos cursos en sesiones más cortas y su experiencia para teñir con materiales naturales dura solo tres horas.

Una tradición con espíritu viajero

El teñido natural no es algo que deba quedarse solo en México: es una técnica que los viajeros de todos los rincones del mundo pueden llevarse a casa. Anabel utiliza plantas locales para sus tintes, pero se pueden sustituir fácilmente por otros materiales. Por ejemplo, para hacer amarillo utiliza un tipo de caléndula llamada cempasúchil, pero ofrece alternativas a los viajeros para que puedan crear sus propios tonos de amarillo. «Algo similar, como una caléndula de su región, también podría servir», dice. También se consigue el amarillo con cáscara de cúrcuma o piel de cebolla. Al mostrar a los viajeros cómo se pueden adaptar las recetas, Anabel espera que se animen a crear tintes con elementos de los paisajes naturales de su lugar de origen.

Además de probar con recetas de tintes alternativas, los viajeros pueden crear colores nuevos y sorprendentes con pequeños trucos de química. Por ejemplo, pueden añadir bitartrato de potasio para cambiar el pH de un tinte. Según Anabel, es «un aspecto mágico» del proceso del teñido con tintes naturales: «Obtienes colores que no esperabas. No tienes mucho control sobre el proceso, pero me gusta que sea impredecible y aleatorio. Hace que esté vivo». 

Evolucionar como anfitrión

Anabel recuerda que estaba muy nerviosa cuando empezó a ofrecer sus experiencias. Cuando piensa en las primeras reservas, cuenta: «Fui excesivamente formal, como una profesora». Pronto se dio cuenta de que era mejor estar relajada y tomarse la experiencia como si estuviera pasando «un rato con unos amigos». Anabel, que ha crecido mucho como anfitriona a lo largo de los años, ha aprendido algunas lecciones que quiere compartir con la comunidad de anfitriones:

  • Comienza poco a poco: recomienda a los nuevos anfitriones que empiecen con experiencias sencillas. «No inviertas mucho dinero al principio ni organices actividades muy caras. Céntrate en el contenido de la experiencia». En su opinión, lo más importante para los viajeros es la información que los anfitriones comparten con ellos, no detalles como ofrecer un aperitivo de lujo. Para que el contenido de la experiencia esté bien pulido, recomienda organizar una sesión de prueba con amigos antes de recibir a los primeros participantes.
  • Cuida los detalles: Anabel se centra en mejorar los detalles relacionados con tema central de sus experiencias para perfeccionarlas. Por ejemplo, proporciona un folleto a las personas que participan en su clase de tintes naturales para que apunten las recetas. Con el tiempo, lo ha mejorado para que sea más fácil de entender. A veces, pequeños cambios como estos pueden suponer una gran diferencia para los viajeros.
  • Acerca a las personas: como anfitriona, Anabel sabe que es el lazo de unión entre los viajeros que participan en su experiencia, así que intenta que se relacionen entre ellos haciendo muchas preguntas. «Antes de empezar, siempre les pregunto qué han visitado en la ciudad. Como la mayoría son turistas, pueden hablar entre ellos e intercambiar recomendaciones sobre lugares de interés y otras cuestiones.Viajar es algo que todos tienen en común». Luego, durante la experiencia, busca momentos para iniciar una conversación. En su clase de teñido natural, mientras los participantes esperan a que hierva el agua durante la clase, Anabel sabe cómo conseguir que la gente siga charlando. «Las personas tienen mucho que compartir, solo tienes que preguntarles».

Volver a conectar a las personas con los tejidos

Anabel sabe muy bien que nuestra relación con los tejidos ha ido cambiando con el tiempo. «Antes, la gente tenía una relación muy diferente con las telas y la ropa. Eran más caras porque llevaba mucho tiempo hacer el hilo, teñirlo, tejerlo, hacer una tela y, luego, confeccionar algo con ella». Hoy en día, fabricar tela es mucho más barato, pero Anabel cree que esto nos ha hecho verla como algo desechable. Ha perdido ese lugar especial en nuestras vidas.

Anabel espera que los viajeros salgan de sus experiencias apreciando mucho más las telas y la artesanía. «Después de la clase de tejido, la gente dirá: “Vaya, no sabía que llevaba tanto tiempo”». Ven el tiempo, el esfuerzo y el cuidado que solía dedicarse a elaborar telas y comienzan a entender lo afortunados que somos de tenerlas. «No es que tengas que dejar de comprar camisas de tu marca preferida», añade. «Solo tienes que valorarlas más».

Anabel es la anfitriona de Teñido Natural con Técnicas Ancestrales y Teje al Aire Libre con una Artista Textil. Comparte recetas y vende sus creaciones a través de su marca Antesis (@antesis). Vive en Ciudad de México.