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Después de trabajar como profesor durante más de diez años, Matt necesitaba un cambio, aunque no sabía muy bien en qué dirección. Lo que sí tenía claro era que le encantaba explorar el océano, tanto que a menudo, al terminar la jornada laboral, llevaba a sus amigos a los mejores sitios para bucear de San Diego. Gracias a su experiencia previa en la educación, tenía amplios conocimientos sobre la vida submarina. Impresionado por ellos, un amigo le lanzó la pregunta que daría un giro a su vida: «¿Por qué no te dedicas a esto profesionalmente?».  Y a partir desde ese momento, todo empezó a tener sentido.

 

 

¿Mojarse o no mojarse?

Al principio, Matt era un mar de dudas. No estaba seguro de que sus actividades fueran a interesar al público en general, pero, por suerte, tenía un amigo que creía en él y lo animó a que se sumergiera en esta nueva empresa. 

A pesar de sus preocupaciones, pronto se dio cuenta de que ser anfitrión tenía mucho en común con ser profesor. El buceo le permite preparar «clases prácticas detalladas» y eso le encanta. Cuando ve un animal, se lo señala a los viajeros y aplica sus conocimientos de biología marina para explicarles lo que caracteriza a esa especie. Cree que haber sido profesor aporta a su experiencia una ventaja añadida con respecto a otras. «No soy un guía turístico cualquiera. Soy profesor y sé cómo enseñar a la gente a conocer en profundidad estos animales».

Matt organiza tres experiencias de buceo: una para principiantes en Mission Bay, otra en la zona protegida del puerto deportivo de La Jolla Shores y otra para buceadores más avanzados en La Jolla Cove. Presenta a los residentes marinos de las costas de San Diego, desde las pequeñas babosas hasta las tortugas marinas gigantes, a viajeros de todo el mundo. «Aquí viven unas 4 tortugas verdes del Pacífico Oriental. Las vemos de vez en cuando, y sé exactamente dónde está su hogar. La mayoría de la gente no sabe dónde encontrarlas».   

Navegar por aguas turbulentas

La travesía de Matt como anfitrión no siempre ha ido viento en popa. Informarse y obtener todos los permisos necesarios fue uno de los primeros escollos con los que se topó. Reconoce que, antes de empezar, no sabía la gran cantidad de permisos que iba a necesitar. «Hace falta un permiso para llevar a la gente a bucear cobrando, aunque no uses un kayak ni una tabla de surf de remo». Además, no tardó en descubrir que obtener la información sobre los permisos que necesitaba de su administración local no era tarea fácil. 

En lugar de buscar en internet, Matt se dirigió a los guardacostas y funcionarios en persona para obtener respuestas a sus preguntas. «A menudo espero a que aparezcan los guardacostas y les digo algo como: “Creo que tengo todos los permisos, pero, de todas formas, ¿qué necesito exactamente?”». Aunque parezca un engorro, Matt sabe que, para organizar experiencias de éxito, debe cumplir con la legislación, por lo que se esfuerza para que así sea. Encontrarás más información acerca de los permisos adecuados en nuestras páginas sobre cómo ser un anfitrión responsable.

A medida que sus experiencias ganaron en popularidad, Matt se enfrentó a un reto distinto: otro anfitrión publicó una experiencia similar a la suya. Recuerda que básicamente copió y pegó su descripción completa y la mitad de su biografía y las publicó como propias. Después de contactar con él, consiguió que el otro anfitrión editara su página y usara su propio texto. Si te encuentras en una situación de este tipo, aquí tienes información sobre las medidas que puedes tomar.

 

Un gran defensor del océano

Organizar experiencias ha permitido a Matt dedicar su tiempo y energía a la causa que más le preocupa. «Desarrollo mi propósito de vida: lograr que los viajeros se conviertan en defensores del medio ambiente». En su opinión, al dar a las personas la oportunidad de observar de cerca la vida marina, consigue que se interesen por la conservación del océano. «Si no tienes ni idea de lo que es una babosa de mar, es imposible que te preocupes por ella». Espera que los viajeros que participan en su experiencia sientan asombro y respeto por el caleidoscopio de vida que hay bajo la superficie del mar. 

Además de materializar este importante propósito de vida, Matt también presencia momentos de transformación personal en los viajeros, que a menudo acuden a sus experiencias con cierto miedo ante el océano y lo superan con su ayuda. Para empezar, consigue que se sientan cómodos entre sí antes de entrar en el agua. Una vez hechas todas las presentaciones, intenta forjar conexiones entre los miembros del grupo sobre una base común. «Procuro tomar el control de la conversación y luego dar la palabra a otra persona. Soy bastante buen moderador». A veces es tan sencillo como mencionar de dónde es una persona y preguntar si alguien más del grupo ha estado en ese lugar.

Saltar al agua es el siguiente reto para los viajeros. Matt ha descubierto que la paciencia y la tranquilidad son esenciales. Recuerda que una viajera empezó la experiencia «aterrorizada», pero en cuanto la ayudó a meterse en el agua y a entender que no había nada que temer, comenzó a nadar con entusiasmo y a señalar animales a los demás participantes. «La confianza le dio alas». Matt sabe lo difícil que puede ser para los viajeros enfrentarse al miedo y valora el coraje que demuestran al reservar su experiencia. «Me impresiona que muchas de estas personas sean capaces de salir de su zona de confort y saltar al mar con un tipo barbudo desconocido durante una hora».

 

En la cresta de la ola

Matt se sorprende al ver todo lo que han evolucionado sus experiencias desde sus inicios. Ahora afirma que más de la mitad de su calendario está lleno de actividades que organiza en Airbnb. A la vista de este éxito, hace poco fundó su propia empresa, SnorkelMatt, y ha comenzado a ver sus experiencias como un negocio legítimo, en lugar de como una actividad secundaria. «Me sorprende gratamente el ritmo al que ha crecido en menos de dos años. Es una señal de que tengo que mantenerme en la cresta de la ola mientras pueda».

Matt anima a todo aquel que desee empezar a organizar experiencias a que adopte una actitud positiva para afrontar las dificultades. Recuerda que, cuando empezó, siempre estaba pensando en las dificultades, pero pronto se dio cuenta de que para triunfar tenía que cambiar de mentalidad. Entonces, comenzó a etiquetar las dificultades como «asuntos pendientes». Afirma que, si te faltan permisos, lo único que tienes que hacer es encargarte de conseguirlos. Considera que esta forma de pensar es la responsable de su éxito como anfitrión: «Sigo avanzando, porque nunca estoy conforme con lo que tengo». 

Para Matt, el éxito de una experiencia se basa en la pasión que pones en ella. Su pasión proviene de su amor por el océano, pero cualquier persona que tenga algo que compartir puede aprovechar esa energía. «Tú controlas tu destino», afirma. «Si tienes una pasión y quieres compartirla con los demás, no hay nada que te detenga. Lánzate». 

 

Matt es el anfitrión de Biología marina para principiantes, Pozas de marea llenas de vida y otras experiencias relacionadas con el océano. Vive en San Diego, California.