Ricky no ha tenido una vida fácil. En la experiencia que ofrece en Ciudad del Cabo, Trace the city’s history of Apartheid, acompaña a los viajeros en un recorrido histórico sobre el apartheid  y sus atrocidades. Es un tema que conoce de primera mano y que, como persona de color, ha sido determinante para su forma de ser y de ver el mundo. Ricky era el mediano de siete hermanos, quienes, junto con su padre, lo ridiculizaban y marginaban por buscar consuelo en el coro de la iglesia. En casa lo recibían con golpes, y en la calle sufría la hostilidad y el acoso de los adolescentes blancos, así que acabó pasando la vida entre rejas. 

Años después, su complicada historia lo acechaba como una sombra. Pudo haber tomado otros caminos, pero una vez más halló refugio en la iglesia. Mediante su colaboración con la comunidad, Ricky se dedicó en cuerpo y alma a promover la perseverancia, la compasión y la inclusión, y utilizó el rechazo que había sufrido en el pasado como inspiración para luchar por lo contrario: que todo el mundo encuentre un lugar donde se sienta a gusto. Por eso, ahora invita a los visitantes a ser testigos de cómo se han transformado tanto él como su ciudad.  

Le hemos pedido que nos hable de su experiencia no solo como anfitrión, sino también como residente en Ciudad del Cabo, y que nos cuente qué significado tiene para él esa transformación y cómo anima a los viajeros a mantener una mentalidad abierta frente al cambio. 

¿Qué significa para ti la palabra «transformación»? 

Una transformación solo puede ocurrir cuando se produce una acción positiva a partir de los conocimientos que se han adquirido.

¿Cómo superas las adversidades personales?

No tengo lastres, sino mucha experiencia a mis espaldas, y esto me permite ayudar a quien se cruza en mi camino. El reto al que me enfrento cada día, independientemente de con quién me encuentre, es ser capaz de aportarle algo, porque creo que todos debemos tratar de ser una buena influencia para los demás. Dentro de cada uno de nosotros se está librando una batalla constante. La gente suele pensar que soy muy tranquilo y pacífico, que nunca me comporto con agresividad, pero esto se debe a que a todos nos gusta tener el control, llevar las riendas. Pero ¿cuántas personas ejercen control sobre sí mismas? Hoy en día, acepto a todo el mundo porque creo que todos valemos lo mismo.

¿Cómo aceptas los cambios que se producen dentro de ti?

Tienes que aceptarte tal y como eres. Habrá algunas cosas buenas y otras malas, pero no serías tú sin ellas. He aceptado todos los aspectos de mi vida, porque eso me ha ayudado a convertirme en quien soy. Demasiadas veces, otras personas te dicen que les gusta una cosa de ti, pero aquella otra no tanto, y te piden que la cambies. Sin embargo, yo he cogido lo malo y lo he convertido en algo positivo. Gracias a todo lo que he vivido, puedo ponerme en el lugar de los demás y entiendo por qué son como son.

¿Qué te gustaría que aprendieran quienes asisten a tu experiencia o cómo querrías que se sintieran al terminar?

Aunque vivamos en sitios diferentes o pertenezcamos a culturas distintas, me gustaría que tuvieran claro que todos estamos unidos como seres humanos.

¿Qué nuevos puntos de vista esperas que descubran los viajeros?

La historia puede unir mundos muy distintos y esto nos permite apreciar la belleza de los demás desde una perspectiva diferente, lejos de la imagen que se proyecta en los medios de comunicación.

¿Te gustaría dar algún consejo a otros anfitriones sobre cómo crear y fomentar un espacio seguro donde intercambiar vivencias y abrirse al resto del mundo? 

Les recomiendo que narren sus historias personales durante la experiencia para que vayan surgiendo preguntas. Así podrán averiguar qué les interesa a los viajeros y adaptarla para que les resulte más personal.

Si estás en Ciudad del Cabo, echa un vistazo a la experiencia de Ricky para conocer la historia de la ciudad y descubre un mundo un poco más compasivo a través de sus ojos.