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Airbnb se ha asociado con Slow Food a fin de ofrecer a nuestra comunidad los recursos necesarios para preservar la cultura gastronómica local y promover la sostenibilidad alimentaria. Slow Food se fundó en 1989 con el objetivo de prevenir la desaparición de las culturas y tradiciones gastronómicas locales y combatir el auge de la cultura de la comida rápida. Desde su fundación, se ha convertido en un movimiento global cuya finalidad es que todos tengamos acceso a una alimentación sana, limpia y justa. Entre sus miembros y comunidades de todo el mundo, se encuentran algunos de los mayores expertos en tesoros culinarios y culturales. 

Michele Rumiz, el director de viajes de Slow Food, nos cuenta cómo ofrecer una experiencia entre fogones más sostenible para la comunidad y para los viajeros. 

Los alimentos que decidimos comprar y consumir pueden tener efectos importantes tanto en nuestro entorno como en nuestra comunidad.

Por ejemplo, el sistema alimentario mundial es responsable de un 25 % de los gases de efecto invernadero que producimos. Si consumes alimentos, formas parte de ese sistema y, como anfitrión, puedes marcar la diferencia. 

Entonces, ¿cómo conseguimos que los sistemas alimentarios sean sostenibles? Es un problema complejo sin una solución clara, pero todos podemos contribuir con nuestras decisiones a crear un futuro mejor para nuestra comunidad y para nuestros huéspedes.

Suministros de proximidad y de temporada

Procura adquirir ingredientes locales, preferiblemente de mercados agrícolas o procedentes de la agricultura sostenida por la comunidad. Además, comprar ingredientes que no tienen que recorrer tanta distancia ayuda a afianzar las redes locales de alimentos. Si la cadena de suministro es corta, los precios pueden ser justos tanto para productores como para consumidores. Y como consumidor, entenderás mejor cómo funcionan la agricultura y la producción de alimentos. 

Da prioridad a los alimentos de temporada, que saben mejor y suelen ser más saludables, ya que las frutas y verduras conservan más nutrientes si son de temporada. Al elegir comida de proximidad y de temporada, estás apoyando a los agricultores locales que han optado por emplear cultivos sostenibles. 

Por estos mismos motivos, intenta evitar los ultraprocesados. Como dice el escritor Michael Pollan, «No comas nada que tu bisabuela no reconocería como alimento». Y si comes algo que está repleto de ingredientes que no sabes ni pronunciar, pregúntate por qué lleva todo eso. Los alimentos con un envase excesivo plantean muchos problemas de sostenibilidad. Los envases de los alimentos representan gran parte de los residuos plásticos y, en la mayoría de los casos, ese plástico es de usar y tirar. Al ritmo de consumo actual, en 2050 habrá en los mares más kilos de plástico que de pescado. Nuestras decisiones de hoy pueden cambiar el mañana. 

Opta por la producción artesanal a pequeña escala en vez de los productos convencionales

Cada rincón del planeta tiene su propia cultura gastronómica. Los pequeños artesanos, y no la industria alimentaria, se ocupan de preservarla. Puesto que uno de los motivos para viajar es probar cosas que no hay en casa, vale la pena gastar un poco más y comprar productos alimenticios artesanales y tradicionales. Le darás un toque único a tus experiencias y estas serán más auténticas, a la vez que proteges el acervo tradicional.

Asimismo, los pequeños productores suelen crear y proteger biodiversidad domesticada, como razas o variedades locales, ecosistemas y conocimientos tradicionales, tres ingredientes clave en la resiliencia de las comunidades locales y los sistemas alimentarios. 

Elige biodiversidad alimentaria

La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación afirma que la biodiversidad es un elemento vital de la agricultura sostenible. Sin embargo, el número de variedades de alimentos que consumimos es una pequeña fracción de toda la biodiversidad agrícola disponible. Cerca de 7000 especies de plantas se han empleado como cultivos alimentarios en todo el mundo, y unas 200 especies de animales se han criado en granjas. No obstante, solo unos pocos alimentan al mundo actual y proporcionan la mayoría de las calorías y proteínas consumidas en una economía globalizada. 

Si es posible, elige razas y variedades locales, pues fomentarás la biodiversidad en las granjas y, de este modo, esas plantas y animales proporcionarán servicios ecosistémicos que estabilizan las cosechas y reducen la necesidad de agentes externos. Por si fuera poco, comer distintas variedades del mismo alimento nos brinda una mayor diversidad de nutrientes, probióticos, texturas y sabores para mantenernos sanos y a salvo de enfermedades.

No desperdicies la comida

Lograr la sostenibilidad alimentaria también implica evitar el desperdicio de alimentos, y no solo porque 821 millones de personas padezcan hambre. La pérdida y el desperdicio mundial de alimentos generan en torno al 8 % de las emisiones anuales de gases de efecto invernadero de la humanidad. Así pues, usa la imaginación y los numerosos blogs, sitios web y vídeos que hay sobre cómo aprovechar de manera inteligente las sobras para elaborar recetas innovadoras o tradicionales. 

En los Estados Unidos, el 20 % de la comida se consume en el coche. Sin embargo, comer va más allá de suministrarle nutrientes y combustible al cuerpo. Tenemos que volver a convertir nuestras mesas en un banquete, donde nos reunamos para compartir la comida con la familia y los amigos, tanto viejos como nuevos. Este es un paso crucial para conseguir que los viajeros sientan curiosidad por lo que comemos, por su procedencia y por cómo los alimentos que elegimos afectan a nuestras comunidades y al mundo en el que vivimos.

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