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Hemos colaborado con una asociación líder en el sector de viajes de aventura, la Adventure Travel Trade Association (ATTA), para recopilar consejos que te ayuden a ofrecer una experiencia de montañismo segura. Aunque debes tener en cuenta las buenas prácticas que te indicamos a continuación, eres tú quien domina este tipo de actividades. Un anfitrión excepcional siempre busca maneras de proteger a todas las personas que participan en su experiencia. 

Indica claramente qué esperas de los participantes

Si para disfrutar de manera segura de la actividad deben tener unas condiciones de salud o una forma física determinadas, o cumplir algún requisito de otro tipo, déjalo claro en la descripción de la experiencia. Entre otras cosas, deberás incluir información sobre la duración de la actividad, el esfuerzo y las condiciones físicas necesarias, así como indicar si los asistentes deben poseer algún conocimiento previo. 

Esta guía de la ATTA te ayudará a comunicar de forma apropiada el nivel de habilidad necesario para participar en tu experiencia de montañismo: 

Principiante: el ascenso planteará ciertas dificultades, pero de manera esporádica. En algunos tramos será necesario utilizar técnicas propias del montañismo, como escalar en roca o hielo, cruzar un glaciar o incluso trepar sin cuerda. No obstante, no es necesario que los participantes tengan conocimientos previos. Basta con que la duración de la actividad no suponga un problema para ellos y con que sean capaces de aprender y aplicar nuevas técnicas.

Intermedio: a lo largo del ascenso habrá alguno de los siguientes desafíos técnicos: escalada en roca o hielo, una altitud elevada o grietas. Por motivos de seguridad, tendrá que usarse cuerda en todos los tramos de escalada. Los participantes deben poseer unos conocimientos elementales que podrán adquirir durante la experiencia. Tendrán que poner en práctica habilidades básicas de montañismo en condiciones de viento, bajas temperaturas, precipitaciones y cansancio. Es importante contar con una buena aptitud física que permita mantener un ritmo adecuado durante todo el recorrido.

Avanzado: ¡montañismo puro y duro! Los participantes tendrán que enfrentarse a rutas desafiantes; escalar en roca, hielo o paredes mixtas; atravesar glaciares; soportar altitudes elevadas o hacer esquí de montaña. Además, deberán tener ciertos conocimientos previos y tener experiencia lidiando con los peligros inherentes al alpinismo. El anfitrión podrá explicarles todos los conocimientos, habilidades y técnicas adicionales que sean necesarias durante la actividad. Es fundamental que estén en buena forma física, ya que la eficiencia en este contexto es sinónimo de seguridad. Además del cansancio, los participantes deben ser capaces de soportar condiciones climáticas y situaciones adversas.

Comunícate con los asistentes con frecuencia 

Para que la experiencia sea segura y agradable para todos, es imprescindible que te comuniques con claridad. Envía un mensaje a los participantes para presentarte y darles toda la información necesaria para que se sientan a gusto y preparados. Aprovecha para decirles que estás a su disposición para responder a cualquier duda que tengan. 

Antes de que comience la experiencia es un buen momento para resolver las dudas que puedan surgir. Entre otras cosas, es probable que quieran saber detalles prácticos como si les facilitarás comida, aperitivos o agua, si deben llevar su propia botella, y si durante la actividad tendrán acceso a un baño y en qué momentos. Procura aclararles estas cuestiones antes de que te pregunten. 

Aunque pueda parecerte obvio, confirma que todos los participantes están preparados para la actividad y que se fían de tu criterio para decidir el itinerario que vais a seguir, así como la longitud y el nivel de dificultad de los tramos de escalada. 

  • Averigua cuánta experiencia tienen en este tipo de actividad y, en concreto, qué técnicas conocen, qué equipo han utilizado, qué altitud han alcanzado y con qué peligros se han encontrado. Pregúntales sobre sus conocimientos y aptitud física, y pídeles que te den ejemplos de su nivel de confort en situaciones de riesgo.
  • Haz las preguntas que sean necesarias para determinar qué nivel de desafío o de dificultad podría ser el más apropiado. 
  • Cuando tú vayas a escalar de primero, cerciórate de que la persona que te asegure se sienta cómoda en esa posición. En función de la ubicación, la longitud y las condiciones del ascenso, es recomendable que los participantes tengan experiencia en vías de varios largos.
    Recuerda que, si vas a ser el primero de cordada, el nivel de la vía debe ser muy inferior a tu nivel como escalador. 
  • Si se trata de escalada alpina, debes proporcionarles información clara sobre las condiciones meteorológicas y las temperaturas extremas que podrían darse, las largas aproximaciones que tendréis que hacer, el nivel que deben tener como escaladores y las características del terreno por el que descenderéis.

Es posible que sea la primera vez que algunos de los participantes practican esta actividad. Para que la experiencia sea segura y agradable para todos, es imprescindible que te comuniques con claridad. Resuelve bien todas las dudas y asegúrate de que los participantes sepan que estarás a su disposición para lo que necesiten durante toda la experiencia. No des nada por sentado: algo que a ti te parece perfectamente normal a los participantes puede resultarles complicado o darles miedo. 

Sigue las normativas locales y comprueba las previsiones meteorológicas

Debes informarte de si está permitido ofrecer la experiencia de montañismo en el lugar que tienes pensado y, en su caso, cuándo puedes hacerlo. Además, es necesario que conozcas las normativas que se aplican en las zonas donde podrías realizar la actividad. También debes estar al tanto de las previsiones meteorológicas y conocer la zona lo suficientemente bien como para anticiparte a posibles situaciones complicadas y saber qué opciones de evacuación existen.

Si la zona es propensa a las avalanchas, debes evaluar exhaustivamente las condiciones antes de poneros en marcha.

Explica al grupo todo lo que necesiten saber antes de empezar

Antes de empezar el ascenso, dedica algo de tiempo a enseñar o repasar con los principiantes los aspectos básicos. Entre otras cosas, explícales cómo se hacen los nudos, se chapa, se asegura y se cae. Como anfitrión de una experiencia de montañismo,  debes evaluar las habilidades de los participantes en todo momento; por ejemplo, mientras camináis, cuando recorráis zonas expuestas o al recoger las cuerdas. Cuando ya estéis en marcha, sigue preocupándote por su bienestar: pregúntales cómo se sienten y obsérvalos atentamente para saber si están a gusto y si sus habilidades son adecuadas para la actividad. 

Explícales bien cuáles son las técnicas adecuadas para caminar por la montaña y dónde deben apoyar los pies, así como técnicas de escalada que reduzcan el riesgo de que se lesionen en terrenos complicados. Cuando vayáis a escalar con cuerda, repasa los procedimientos básicos (hacer los nudos, asegurar, chapar, etc.) y asegúrate de que cada participante pueda realizar estas técnicas sin supervisión directa. 

Cuando tú vayas a escalar de primero, cerciórate de que la persona que te asegura se sienta cómoda en esa posición. Para ello, lo mejor es que repaséis y practiquéis todas las técnicas que consideres necesarias. 

Establece un sistema de comunicación claro con el participante que te vaya a asegurar, y practicadlo antes de empezar a escalar. 

Comprueba que los asistentes tienen toda la comida, el agua y el equipo que necesitarán durante la experiencia. Recuerda que podría tratarse de una actividad completamente nueva para ellos y que, por tanto, tal vez necesiten más equipo que los escaladores más experimentados. Si consigues anticiparte a estas necesidades, su experiencia será todavía mejor.

Proporciona el equipo adecuado

Indica a los participantes qué les proporcionarás y qué deben llevar ellos, y averigua si tienen pensado llevar su propio equipo. Todos los artículos que les facilites deben estar en buen estado y limpios y ser de su talla. Si no proporcionas el equipo necesario para la experiencia, comprueba el de los asistentes para asegurarte de que se encuentra en perfecto estado y asegúrate de que lo usen correctamente. A continuación te ofrecemos algunos consejos para evaluar los equipos de montañismo: 

  • Cualquier equipo de escalada debe ser de un proveedor certificado (por ejemplo, UIAA o CE), estar en buenas condiciones, ser de la talla de la persona que vaya a usarlo y ajustarse bien a su cuerpo. Entre otras cosas, puedes proporcionar equipo de seguridad para las caídas (cuerdas, seguros, arnés, etc.) o equipo para ayudar en la escalada (piolets, crampones, escaleras para salvar grietas, cuerdas fijas, etc.). 
  • Comprueba que todo el equipo sea del tamaño adecuado, esté en buenas condiciones y funcione correctamente. 
  • Presta especial atención a la ropa: los participantes podrían subestimar las condiciones que deberán afrontar y sobrestimar la calidad de su equipo. 
  • Deben llevar unas botas de montaña de su talla adecuadas al tipo de actividad que vayáis a realizar. Es imprescindible que las hayan utilizado en otras ocasiones, de modo que ya las hayan ablandado y sus pies estén acostumbrados a caminar con ellas. 
  • En el caso de experiencias que impliquen pasar la noche fuera, puede ser necesario un equipo técnicamente especializado que soporte las inclemencias del tiempo y sea lo más ligero posible.
  • Cada ruta presenta sus propios desafíos en cuanto a altitud, grandes paredes, refugios de nieve, etc. Como anfitrión, tienes la experiencia para seleccionar el equipo correcto y asesorar al respecto.

Debes llevar contigo (y saber utilizar) un botiquín bien surtido que te permita actuar en caso de que un participante tenga un accidente para estabilizarlo y llevarlo a un lugar seguro, incluso si está inconsciente. 

Te recomendamos que te informes de si tendrás cobertura durante la experiencia y en qué zonas estará disponible. Además, debes contar con los medios necesarios para comunicarte con los servicios de emergencia, por si hiciera falta. 

Elige las condiciones adecuadas 

Informa a los participantes sobre las condiciones en las que se desarrollará la experiencia, como la temperatura que hará, si habrá viento y si se prevé que haya precipitaciones. Indícales cómo afectarán estas circunstancias a la aproximación, el ascenso y el descenso, y cuéntales cómo se desarrollará la acampada y cómo reaccionan las superficies (rocas, hielo, nieve) a los distintos factores. También es buena idea que les expliques cómo pueden prepararse para estas condiciones, así como para otras situaciones inesperadas que puedan ocurrir. Recuerda que la altitud también podría afectaros, así que cuéntales qué deben hacer para aclimatarse y cuáles son los signos y síntomas más habituales del mal de altura, que puede ser grave si no se trata. 

Debes ser capaz de determinar cuándo las condiciones son demasiado peligrosas para los conocimientos de los participantes. No sigas adelante con la experiencia si existe un riesgo excesivo o imprevisible.

Recuerda: la seguridad es lo primero

Elabora un plan claro y bien pensado, acorde al nivel de experiencia de los participantes. Asegúrate de que lo entiendan y de que sepan qué deben hacer si se sienten cansados, asustados o abrumados, así como si se atascan, se pierden o se hacen daño. Aquí tienes algunos consejos para evitar algunas de las causas más habituales de lesión en la montaña:

  • Asegúrate de que los participantes utilicen las técnicas adecuadas para caminar y procura que no hagan movimientos repetitivos sin descansar. 
  • Comprueba sistemáticamente los puntos de reunión, los nudos de seguridad, etc.
  • Pide a los participantes que te comenten cualquier observación que tengan sobre la seguridad.
  • Asegúrate de que las técnicas de escalada y para asegurar que utilicen los asistentes sean efectivas: enséñales buenos hábitos en esta materia y ayúdalos a adoptarlos. 
  • Aunque puedes elegir entre varios sistemas de seguridad diferentes, asegúrate de que los participantes tengan los conocimientos suficientes antes de dejar que los utilicen sin supervisión directa. Siempre debes preguntarles si han comprendido una técnica de seguridad al 100 %.
  • Todo el mundo debe llevar casco para escalar y asegurar. Ten mucho cuidado cuando haya otros grupos de escaladores cerca, y mantente siempre alerta por si caen rocas. 
  • Una buena comunicación es fundamental para garantizar la seguridad en la montaña, por lo que es recomendable que practiquéis los códigos que usaréis antes de poneros manos a la obra. 
  • En alta montaña, el clima puede cambiar repentinamente y dar lugar a condiciones adversas, como rayos, viento o granizo. No corras ningún riesgo y busca refugio cuando sea necesario. 

Debes disponer de un plan de acción en caso de emergencia que hayas probado antes, así como de los medios necesarios para evacuar a una persona en caso de accidente. Si los participantes y tú vais a estar a más de 1 hora del centro de asistencia sanitaria más cercano, lo ideal es que, además de tener un certificado que acredite que sabes realizar la reanimación cardiopulmonar, hayas hecho un curso de primeros auxilios en zonas remotas de nivel básico o avanzado. Descubre cómo preparar un plan para emergencias

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