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Muchas organizaciones que trabajan para el bien común ofrecen programas de voluntariado, que pueden ser la base perfecta para experiencias de Airbnb. Sin embargo, es importante que estas experiencias solidarias cumplan nuestros altos estándares de calidad.

Kellen, anfitriona de Cooks Who Care en San Francisco y coordinadora de voluntarios de Raphael House, una ONG dedicada a ayudar a familias sin techo, tenía claro que quería ampliar el programa de voluntariado de la organización:

«Ya ofrecemos un voluntariado en nuestra cocina, en el que grupos de hasta seis voluntarios pueden ayudar a preparar y servir las cenas de 15:30 a 19:00, pero queríamos ampliarlo».

Así que no lo dudó y añadió eventos adicionales que ofrecen la oportunidad especial de conocer Rafael House y el trabajo que se lleva a cabo allí:

«Pensamos en una experiencia en tres partes a modo de historia (con una introducción, un nudo y un desenlace). Teníamos claro que queríamos hacer un recorrido completo por el espacio, después dejar que la gente ayudara a preparar las cenas en la cocina como parte principal de la experiencia y por último que todos pudieran compartir lo vivido con el director ejecutivo y otros miembros sénior de nuestra organización y así aprender un poco más sobre los sin techo en San Francisco y la labor que Rafael House y otras ONG están haciendo para mejorar las condiciones de vida de esta comunidad».

Así que tuvieron que tener en cuenta sus recursos de personal y hacer algunos ajustes:

«Como ONG que somos, el tiempo de nuestro personal tiene un valor incalculable. Ya recibimos visitantes y nos hacía mucha ilusión abrir las puertas de Rafael House a gente externa de una forma que no supusiera un cambio drástico, pero que a la vez fuera una oportunidad única. El principal problema que se nos planteó fue que estas tres partes en las que queríamos dividir la experiencia debían estar dirigidas por diferentes personas, pero lo solucionamos así: yo misma (como coordinadora de voluntarios) me encargo de hacer el recorrido inicial, superviso a los voluntarios mientras trabajan en la cocina con nuestro chef y modero la conversación final. De esta forma, solo utilizamos uno de nuestros recursos de personal y garantizamos la coherencia en la experiencia».

Kellen también se encarga de dejar bien claro dónde va el dinero que aportan los asistentes para que se sientan satisfechos con el importe que pagan por la experiencia:

«Explicamos al pie de la letra en nuestra descripción y en persona que todo el dinero que se paga por la experiencia ayuda a costear las cenas de las más de 20 familias que viven en Raphael House. El coste medio de una noche de cenas es de unos 300 $. También permitimos a los participantes que cenen lo que han ayudado a preparar en la cocina y ofrecemos dulces y algo de beber durante la conversación final».

Este enfoque de las experiencias resulta natural para las ONG que ya tienen programas de voluntariado como comedores sociales, refugios de animales o huertos urbanos.