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Cuando te dispongas a diseñar tu experiencia solidaria, ten en cuenta estas buenas prácticas que ya se aplican a experiencias solidarias consolidadas y de éxito en todo el mundo:

Hazla atractiva

No te ciñas a la planificación diaria de la organización. Al contrario, plantéate cómo puedes hacer que la experiencia resulte interesante y estimule a los viajeros a que participen.

Intenta verlo desde su punto de vista: si visitas una ciudad nueva y buscas cosas que hacer, ¿qué actividades te llamarían la atención? ¿Y por cuáles estarías dispuesto a pagar?

Para no perder de vista el objetivo de la organización, puedes plantearte nuevas actividades que sean importantes para vuestra misión y que, al mismo tiempo, resulten divertidas para los participantes. Por ejemplo, las personas que asisten a Hike Runyon Canyon with a Rescue Dog pasan tiempo con animales de acogida al tiempo que disfrutan de las preciosas vistas de la ciudad desde lo alto.

Aprovecha los símbolos de la ciudad

Cuando vamos de viaje a un sitio nuevo, es habitual llevar una lista de cosas que queremos hacer y experiencias que probar. Cuanto más contribuya tu experiencia a tachar cosas de esa lista, más atractiva resultará a los visitantes.

Hay muchas formas de combinar los lugares emblemáticos de un sitio con actividades de entretenimiento o gastronómicas. Por ejemplo, en la experiencia Cookies for a Cause se elaboran galletas y se decoran con formas e imágenes del Golden Gate.

Asegúrate de estar disponible

Si no tienes la experiencia disponible en ninguna fecha, es posible que no aparezca en los resultados de búsqueda. Y si no la organizas a menudo, hay muchas menos posibilidades de que llame la atención a los posibles participantes.

Para conseguir un flujo estable de reservas, puedes ofrecer la experiencia cada una o dos semanas de la mano de distintos miembros de la comunidad, de modo que varias personas se encarguen de la organización. Así podrás organizar la experiencia con más frecuencia sin sobrecargar de trabajo a una persona concreta.

Comparte lo que te apasiona

No hace falta que te ciñas a las actividades principales de la organización. Tu experiencia no tiene que estar directamente vinculada con el trabajo de esta. Al contrario, opta por la creatividad y por las cosas que os apasionan a tu comunidad y a ti. Por ejemplo, la experiencia Brush and Ink (Japanese Calligraphy) en Tokio aprovecha la pasión de su fundador por la caligrafía para apoyar a una organización que ayuda a los niños desfavorecidos en Vietnam. No son cosas que guarden relación directa entre sí, ¡pero no pasa nada!